En Italia se dice que todos los Caminos llevan a Roma, porque cuando estos se crearon todo se hizo con tal fin, desde sus inicios los arquitectos se encargaron de que todos los caminos llevaran a aquella ciudad que solía representar el auge del catolicismo; desde sus cimientos Italia se hizo así... Tal vez sea por eso mismo o quizá algún motivo parecido que hoy puedo afirmar que todo camino en la vida me lleva y ti.
Soledad, hace mucho no te escribía, y en parte lamento haber sido tan ingrata contigo, era en ti el único lugar donde siempre encontré alivio cuando me sentía herida o asustada; eres aquello que siempre estuvo para mí, para escucharme y para entenderme, para hacerme entender incluso a mí misma... Mírame ahora intentando huir de ti.
Hay pocas cosas tan agotadoras o absurdas como esa: pretender huir de ti. Sobre todo cuando no importa qué camino tome, cuánto me demoré ni cuán perdida esté, siempre terminaré regresando a ti. Es como una condena que no me molesta, puede que tal vez me agobie un poco, pero en sí lo que importa es que cuando me sienta perdida siempre sabré a quién acudir.
Tú no eres en absoluto un problema en mi vida, lo único que me preocupa (y razón principal por la que te volví a escribir) es que al parecer olvidé por completo como sobrevivir en ti. Sé muy bien que antes sabía como hacerlo, antes me entretenía un rato haciendo cualquier cosa: podía jugar, colorear, estudiar o bailar, pero hoy todas esa actividades me recuerdan que estoy contigo preferiría estar sin ti.
En fin... Puede que solo sea cuestión de costumbre y baste con retomar algunos viejos hábitos, pero no me arrepiento de nada, en el fondo me hacía un poco de falta volver a ti.