lunes, 30 de noviembre de 2015
sábado, 28 de noviembre de 2015
Si tan solo supieras...
Si tan solo supieras que cuando me siento sola y triste me basta con ver tú rostro para sonreír, que cada que estoy a punto de rendirme solo recuerdo nuestras metas y así las ganas de seguir regresan a mí, que cuando tengo miedo pienso en ti mientras me decías que todo estaría bien para recobrar la seguridad,que cada que me parto en mil pedazos recordar tus abrazos me hace sentir mejor, que cuando no estás me es imposible sacarte de mi mente.
Si tan solo supieras que te pienso y te amo más de lo que aparento, que te extraño a cada instante, que sin ti siento que el sol no sale y las nubes se reúnen para llorar junto a mí, que eres aquello que llena de esperanza mi vida y de luz todos esos momentos oscuros, que cuando estoy a tu lado la alegría se reúne y el mundo conspira para hacerme feliz...
Si tan solo supieras que estar sola me hace daño, que estar conmigo me lastima, que me hiero por inercia cuando no estás junto a mí, si tan solo supieras que con tu presencia me basta lo dejarías todo y estarías aquí.
Rayuela (Capítulo 6)
voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera,
y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar,
hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara,
una boca elegida entre todas,
con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope,
nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí,
se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento,
esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
– Julio Cortázar
jueves, 12 de noviembre de 2015
Instrucciones para llorar
– Julio Cortázar