En un universo alterno, nadie nunca está solo,
ni siquiera las personas mal llamadas solitarias; casi todos tienen amigos, a excepción
de unos pocos, los sujetos más aislados son seguidos por espíritus sin rostro,
no se les puede ver, pero se sabe que están allí. Son los entes encargados de
aislar a ciertas personas, al principio lo hacen con miedos e inseguridad,
consiguen que sus víctimas se avergüencen de sus diferencias y de sus defectos,
así bajan su autoestima para luego hacer
que desconfíen de sus amigos y los que le son cercanos; ya en este punto tienen
más de la mitad ganada y lo que viene se les hace más sencillo, ya que cuando
alguien desconfía de todos los que le rodean, se romperán vínculos y se sentirá
incómodo en presencia de sus demás congéneres, se aíslan y empiezan a disfrutar
más del tiempo que pasan solos.
Se dice, que por cada persona de la que se
alejan, un nuevo espíritu llega, empieza
a habitar en su corazón y en su alma ocupando el espacio que le
pertenecía al ser humano al que reemplazan; mientras más espíritus tiene
alguien en su corazón, más incómodos se sienten los hombres con su presencia,
la sociedad termina por alejarse y es justo ahí, cuando la víctima se siente
más cómoda en la soledad, cuando más le molestan las demás personas, cuando ya
no queda nadie que le estime, es justo ahí cuando los espíritus empiezan a
devorar su alma, el corazón deja de latir y solo queda el cuerpo sin vida de
alguien a quien nadie le falta ni nadie recuerda; nunca se consiguen pruebas,
porque cada muerte pasa desapercibida, además, si nadie le hecha de menos, ni
nadie le extraña, ¿Quién empezará la búsqueda de alguien a quien nadie le
importa?
Los espíritus prefieren a las personas
diferentes, esas personas a quien nadie entiende, esas personas que con un poco
de ayuda podrían cambiar el mundo, porque de eso se alimentan: prefieren comer
vidas con metas, con sabor, esperanzas e ilusiones. Después de todo surgieron
de la muerte de esas personas monótonas que nunca lucharon por sus sueños ni
tuvieron la sensación de cumplir una meta, personas que por miedo perdieron el
sentido, personas que perdieron su identidad y se volvieron iguales al resto;
al fin y al cabo era de esperarse que tras la muerte, su único deseo fuese
robar aquello que nunca tuvieron.
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