domingo, 22 de marzo de 2015

Pero

El diccionario está lleno de palabras, unas más bonitas que otras y muchas que aún ni siquiera conocemos... Es difícil econtrar la palabra más hermosa, sin embargo, definitivamente la palabra que más odio es ''pero'' y la razón es simple: es la palabra especializada en destruir todo lo bello, además se usa de preámbulo para dar malas noticias, es imposible recordar un mal momento sin que se nos venga a la mente esa jodida palabra; el ''pero'' es la palabra del sufrimiento, la palabra del pasado sin olvidar, la palabra que aruina los bellos momentos y que le quita todo su significado a lo que ha sido dicho antes de ella.
Te amo pero...
Quisiera ser feliz contigo pero...
Hemos pasado muy buenos momentos pero...
Sé que estudiaste mucho pero...

No importa cuántas cosas bellas se hayan dicho antes, no importan las bellas noticias ni los halagos, después de que el ''pero'' se ha dicho, todo toma un tono sombrío y entonces solo queda esperar por lo malo. Una ves escuchamos el ''pero'' quedamos a la especativa de las malas noticias, sufriendo cruelmente por aquello que aún ni siquiera conocemos, el pero definitivamente lo arruina todo, y también nos causa dolores innecesarios.
Pero qué habría pasado sí...
Pero sería que...
Pero por qué...
Pero si todo hubiese seguido saliendo tan bien...
Pero si hubiese pensado mejor las cosas...

Es por culpa del ''pero'' que nuestra mente tiene la opción de torturarnos con hipótesis innecesarias, sobre pasados o futuros ilusorios, que no caben en otro lugar más que en nuestra mente misma.

En un universo paralelo... #1


En un universo alterno, nadie nunca está solo, ni siquiera las personas mal llamadas solitarias; casi todos tienen amigos, a excepción de unos pocos, los sujetos más aislados son seguidos por espíritus sin rostro, no se les puede ver, pero se sabe que están allí. Son los entes encargados de aislar a ciertas personas, al principio lo hacen con miedos e inseguridad, consiguen que sus víctimas se avergüencen de sus diferencias y de sus defectos, así bajan su autoestima  para luego hacer que desconfíen de sus amigos y los que le son cercanos; ya en este punto tienen más de la mitad ganada y lo que viene se les hace más sencillo, ya que cuando alguien desconfía de todos los que le rodean, se romperán vínculos y se sentirá incómodo en presencia de sus demás congéneres, se aíslan y empiezan a disfrutar más del tiempo que pasan solos.
Se dice, que por cada persona de la que se alejan, un nuevo espíritu llega, empieza  a habitar en su corazón y en su alma ocupando el espacio que le pertenecía al ser humano al que reemplazan; mientras más espíritus tiene alguien en su corazón, más incómodos se sienten los hombres con su presencia, la sociedad termina por alejarse y es justo ahí, cuando la víctima se siente más cómoda en la soledad, cuando más le molestan las demás personas, cuando ya no queda nadie que le estime, es justo ahí cuando los espíritus empiezan a devorar su alma, el corazón deja de latir y solo queda el cuerpo sin vida de alguien a quien nadie le falta ni nadie recuerda; nunca se consiguen pruebas, porque cada muerte pasa desapercibida, además, si nadie le hecha de menos, ni nadie le extraña, ¿Quién empezará la búsqueda de alguien a quien nadie le importa?
Los espíritus prefieren a las personas diferentes, esas personas a quien nadie entiende, esas personas que con un poco de ayuda podrían cambiar el mundo, porque de eso se alimentan: prefieren comer vidas con metas, con sabor, esperanzas e ilusiones. Después de todo surgieron de la muerte de esas personas monótonas que nunca lucharon por sus sueños ni tuvieron la sensación de cumplir una meta, personas que por miedo perdieron el sentido, personas que perdieron su identidad y se volvieron iguales al resto; al fin y al cabo era de esperarse que tras la muerte, su único deseo fuese robar aquello que nunca tuvieron.