Han pasado más de 5 años y recién empiezo a entenderlo.
Algo en mí murió ese día. Desde ese momento me converti en alguien muy distinto a quien solía ser. Los estudios se convirtieron en prioridad y poco a poco mis amigos comenzaron a dejarme... Empecé a estar más tiempo con los libros y el computador que con las personas. Mis notas empezaron a ser excelentes –era de esperarse pus casi todo mi tiempo lo gastaba en eso–.
Me esforcé bastante en no ser una carga más para mis padres y hacerles un poco más llevadero aquel momento que estaban viviendo, mi mamá seguía llorando y mi papá no dejaba de ocultarme lo que sentía, la estaban pasando realmente mal; vi como todo tu mundo se puede desmoronar con tan solo perder a una persona. Yo, por mi parte, me alejaba cada vez más de los demás, y mientras las personas iban desapareciendo poco a poco de mi vida yo sentía que iba dejando de existir lentamente.
Los días y años pasaron, cada que intentaba hacer un amigo o conocer a alguien, cometía todos los errores habidos y por haber. No recuerdo haber tenido amigo alguno que no me fallara, pero con el tiempo me acostumbré. Y terminé perdiendo la esperanza de llegar a conocer a un buen amigo por quien confiar y creer valiera la pena.
A pesar de eso seguí dándolo todo por las personas allegadas a mí, siempre me entregué a mis seres queridos, no necesariamente familiares pero eso sí siempre me utilizaban... Se repite una y otra vez el mismo ciclo: ayudo, me utilizan, me arrepiento, prometo no volverme a dejar y de nuevo vuelvo a caer.
Es bastante estúpido que no pueda dejar sufrir a alguien, es decir, no soporto ver ni la más mínima gota de dolor en los ojos de otra persona sin sentir la necesidad de darlo todo de mi para hacerle feliz, y así, una vez más, termino perjudicada.
Para tomar precauciones empecé a alejarme aún más de las personas, y no solo a distanciarme, sino también a cerrarme a los demás. De ésta forma nadie me conocería, ni me querría y por ende yo tampoco me encariñaría con nadie... Definitivamente, era la mejor forma para evitar que los demás me hirieran, y así me mantendría a salvo de la sociedad.
– Bueno, el punto es que te alejaste de todo y empezaste a ser tu "nueva" tú. Hacías justo esas cosas que tanto te molestaban, como cuando te la pasabas sola por el simple hecho de que odiaras la soledad.
No hay comentarios :
Publicar un comentario